Errores comunes al entrenar con nuestro perro (I)

Errores comunes al entrenar con nuestro perro (I)

Llevamos con los perros al menos 9000 años (o 14000, o… quien sabe ). Les hemos cambiado, seleccionado, socializado y domesticado para que sean nuestros compañeros ideales. Después de tanto tiempo juntos, el ser humano ha aprendido a comunicarse con ellos y hemos conseguido que hagan cosas por nosotros realmente increíbles. Sin embargo, a la hora de adiestrar a nuestra mascota, aun cometemos muchísimos errores. La mayoría de ellos son tonterías sin importancia que no repercuten directamente en el aprendizaje, otros, en cambio, lastran el progreso del entrenamiento. Vamos a ver algunos de los errores mas comunes. Los que mas nos van a dificultar el camino del correcto entrenamiento.

“En casa lo hace”

A todos nos ha pasado, entrenamos una nueva habilidad con nuestro perro mil veces en casa, pero cuando queremos enseñársela a nuestros amigos en el parque… Nuestro amigo no responde. Hemos podido enseñar el saludo (por decir uno) en casa, y nuestro perro lo hace siempre, no falla nunca… ¿Pero hemos generalizado el nuevo comportamiento? El perro ha aprendido a hacerlo en la cocina, sin ruidos ni distracciones, en un estado de concentración optimo.  Solo lo ha hecho ahí que es donde se siente cómodo y donde lo ha aprendido. En el parque con olores, gente, perros y ruidos… no tiene ni idea de que es lo que quieres.

Para solucionar éste problema, debemos generalizar el comportamiento para que sepa hacerlo aunque cambien las variables de su entorno. Primero se lo enseñaremos en casa claro, necesitamos un sitio donde esté concentrado en nosotros y sin distracciones. Pero ahí no debemos detenernos, conforme el perro vaya entendiendo el nuevo comportamiento deberemos ir cambiando el entorno. Cambiamos de habitación, lo hacemos con mas gente, con mas ruidos, etc.  Cuando notemos que avanza, nos iremos al portal, o al patio y seguiremos cambiando poco a poco a ambientes con mas “movimiento”. Hasta que pueda hacerlo en el parque canino, con muchos perros cerca o en el centro de la ciudad. Siempre poco a poco y de forma progresiva.

Planificar el entrenamiento es lo mejor para estar siempre preparado.

Sin rumbo

Un problema muy común a la hora de entrenar con nuestro amigo es la falta de planificación. Entrenamos dejándonos llevar por nuestro perro, hacemos lo que se nos va ocurriendo y no planificamos que hacer si el perro se atranca en ese nuevo comportamiento o si por el contrario lo aprende a la primera.

Una correcta planificación nos dará soluciones para cualquier eventualidad que nos ocurra. Solo asi evitaremos los momentos de indecisión en los que no sabemos exactamente que hacer, y que provocan que nuestro perro se desconcentre, frustre o pierda el interes en nosotros. Para los nuevos dueños es algo dificil de aplicar. Es comprensible que sin experiencias y conocimientos previos, planificar con antelación las posibles eventualidades del entrenamiento sea dificil… pero no imposible.

Antes que nada debemos estructurar el entrenamiento. Pensar en el nuevo comportamiento que vamos a enseñar, como lo vamos a enseñar y si lo necesitamos, informarnos para intentar prever los fallos que puede cometer nuestro perro. Puede ocurrir justo lo contrario, el perro aprende de primeras el nuevo comportamiento y no sabemos como continuar en nuestro entrenamiento. Es imprescindible ser el que lleve el ritmo para que consigamos que nuestro perro trabaje con gusto con nosotros.

Pongamos como ejemplo “la croqueta” (que el perro ruede en el suelo con su tronco como eje). Primero debemos pensar en que comportamientos nos facilitaran el aprendizaje. Si el perro sabe seguir la mano correctamente y le hemos enseñado a echarse sobre el costado, tendremos una posicion base desde la que trabajar.  Normalmente a los perros grandes les cuesta mucho, es un movimiento muy aparatoso con unas patas largas, a otros no les gusta hacerlo por que cuando pierden el contacto de las patas con el suelo se sienten inseguros. En ambos casos debemos trabajar muy poco a poco, con avances muy pequeños, en un entorno libre de distracciones o miedos, sin presiones y fomentando la autoconfianza. Hay que prever que el perro cuando queramos enseñarselo se quiera levantar, se eche hacia atrás etc.