Receta para un cachorro estable (II)

Las reglas en casa.

A veces, olvidamos lo que es un cachorro. Nadie en su sano juicio dejaría a su hijo pequeño sin vigilancia para ver lo que pasa, porque un bebé no es consciente de lo que hace. Con un cachorro nos pasa algo parecido, pero pedimos y exigimos cosas que no nos pueden dar. Desde el día uno, en casa les pedimos que cumplan unas normas que no conocen. Queremos que sean limpios, tranquilos cuando deben, alegres y sociables en la calle, educados, que hagan mil trucos que hemos visto por la tele, etc. Y queremos que hagan todas esas cosas sin que les hayamos explicado lo que deben o no deben hacer. Incluso nos enfadamos cuando hacen algo que, en nuestra cabeza, han hecho mal. Porque entendemos que ellos deberían saber mágicamente lo que esperamos de ellos.

Un cachorro no sabe absolutamente nada sobre ti, tus normas o sobre cúal es su papel en tu vida. Si le regañamos por hacer algo que no debe, lo más seguro es que simplemente le asustemos, no entienda por qué pasa eso y se sienta abrumado por todo lo que le está ocurriendo, por estar en un sitio desconocido con gente y perros que no conoce.

El mundo puede ser abrumador para nuestro cachorro.

Pongámonos por un momento en su lugar, no ya siendo bebés, sino como adultos. Vamos a suponer que nos raptan unos marcianos, nos llevan lejos de lo que conocemos, con seres extraños y en un sitio diferente. Y tenemos que portarnos bien y hacerlo todo perfecto en este nuevo entorno en el que nos encontramos. Tenemos miedo. La única opción es intentar hacerlo todo bien, pero… ¿Cómo? Cuando hacemos algo que no debemos nos reprenden en su lenguaje. No entendemos absolutamente nada, no sabemos qué debemos y qué no debemos hacer, pero parece que aún así, quieren que lo hagamos todo perfecto… ¿Entendéis lo frustrante que podría llegar a ser esta situación? Pues, nuestro cachorro se encuentra en un momento similar.

Evitemos hablar «marciano» con nuestro perro.

En nuestra mano, está saber cómo decirle las cosas en su “idioma” de una forma que pueda entender lo que queremos de él. Educar significa: Proporcionar conocimientos o habilidades para dar una determinada formación. Es decir, enseñar a hacer algo proporcionando los recursos para llevarlo a cabo. Si queremos que nuestro perro respete las normas de casa y sea un perro educado, debemos enseñarle a hacer lo que sí queremos que haga. No regañarle por hacer lo que no sabía que no debe hacer. Educándolo, construiremos un fuerte vínculo y, si aprende lo que se debe hacer en casa, obtendremos un perro estable y equilibrado, un perro tranquilo que se porta bien en casa.

Tratar a nuestros animales con paciencia y respeto nos ayudará a conseguir al compañero ideal. Educar y querer al cachorro que acaba de llegar a ese «extraño planeta«, es el primer paso para construir las bases de un cachorro estable.